Te decides y vas a hablar con el tutor de Laura. Él es sincero y te cuenta sobre las dificultades del día a día: la falta de personal para grupos con necesidades específicas, la burocracia que lo consume todo y la ausencia de medidas para reducir el tamaño de los grupos. Aunque no te da una solución, sientes que al menos alguien está intentando hacer algo dentro de sus limitaciones.